martes, 8 de abril de 2008

Reinado de Akenatón


Reinado de Akenaton


Fue hijo de Amenhotep III y de la reina Tiye. Sucedió a su padre tras la prematura muerte del príncipe Thutmose, sucesor por orden de primogenitura, prácticamente a la vez que la de Amenhotep. De hecho, no figura como heredero en ningún documento ni monumento de la época de su padre.
El cargo de Gran Esposa Real o Ta hemet nesu fue
Nefertiti quién era de una gran belleza, y posiblemente tenía unas grandes dotes, pues con ella la figura de la Gran Esposa Real alcanzó cotas nunca vistas. Cabe mencionar que no existen registros de un faraón reinante y su principal esposa, ambos portando cartuchos reales. Una teoría sostiene que llegó a ser corregente junto a su marido con el nombre de Neferneferuatón. Incluso se piensa que, a la muerte de su marido se convirtió en reina-faraón durante un corto periodo de tiempo con el nombre de Semenejkara.
También destacó la figura de
Kiya, mencionada como "La amada esposa" esposa secundaria de Ajenatón, quién muy probablemente haya cobrado relevancia por dotar de un hijo varón al rey, el príncipe Tut-anj-Atón, el futuro Tut-anj-Amón (Tutankamon).
Asimismo, como era costumbre en los reyes de la
dinastía XVIII, heredó de su padre Amenhotep III el harén real, que incluía a la princesa mitannia Taduhepa fruto de un tratado diplomático, enviada para fortalecer aún más las relaciones entre Egipto y Mitanni durante el reinado de su padre Amenhotep III.
Ajenatón tuvo una numerosa prole de su unión con
Nefertiti, prácticamente todo niñas. A continuación vemos cuáles fueron sus nombres:

Hija de Ajenatón. Louvre
Hijas nacidas de Nefertiti:
Meritatón: durante el año 1-2. Fue gran esposa real de Ajenatón y de Semenejkara.
Meketatón: durante el año 2-3. Murió en el año 14.
Anjesenpaatón: durante el año 4-5. Fue gran esposa real de Ajenatón y de Tutanjamón.
Neferneferuatón-Tasherit: durante el año 7-8. Murió entre el año 14 y el 17.
Neferneferura: durante el año 8-10. Murió entre el año 12 y el 17.
Setepenra: durante el año 10-12. Murió entre el año 12 y el 17.
Hijas nacidas de Meritatón:
Meritatón-Tasherit: durante el año 14-17. Murió en esas fechas.
Hijas nacidas de Anjesenpaatón:
Anjesenpaatón-Tasherit: durante el año 14-17. Murió en esas fechas.
Hijos nacidos de Kiya:
Tutanjamón: posterior rey de Egipto.
Kiya-Tasherit

Durante los primeros cinco años de su reinado no acaeció ningún problema, se estaba gestando el cambio. Se mantuvo en Tebas, y levantó varias construcciones. Entre las obras edificadas en este periodo ya surgen algunas dedicadas a Atón, simbolizado por el disco solar, y como novedad artística: la nueva técnica de utilizar bloques pequeños de piedra caliza, que facilitaba su transporte y construcción.

Para oponerse al poder de la hegemónica casta sacerdotal, Ajenatón ideó una reforma religiosa en torno a un nuevo culto monoteísta,[8] el atonismo, en torno a un Dios-Sol (como lo era anteriormente Ra) único, llamado Atón. Atón se representaba como un gran disco solar, del que salían brazos en disposición radial, que acababan en manos con el signo anj de la vida, para recoger las ofrendas, dando a cambio luz y vida. El faraón era el único profeta del dios y su intermediario ante los hombres. Para Flinders Petrie y otros antiguos egiptólogos, este fue el comienzo de la primera religión monoteísta.

Ordenó construir una nueva capital en el desierto, Ajetatón, que significa "el horizonte de Atón" o "próxima a Atón" (actualmente sus ruinas son conocidas con el nombre árabe de la región: Tell el-Amarna). La ciudad quedó consagrada al dios Atón. Allí se retiró Ajenatón para adorar a su dios. Hizo construir templos con grandes patios, ya que el culto solar debía hacerse al aire libre.
Para dotar de recursos que permitieran construir su nueva capital en
Amarna, confiscó todas las tierras que poseían los templos, quitó privilegios a los sacerdotes y buscó el apoyo del clero de Heliópolis, ocasionando su ruina. Como sumo sacerdote de Atón, no aceptaba la autoridad del sumo sacerdote de Amón, que tenía el título de Jefe de los sacerdotes de todos los dioses y un gran poder político.
Declinó el culto a
Amón, y también a Osiris, ya que el destino en el Más Allá dependía de la lealtad al faraón. Pero el pueblo seguía adorando a los viejos dioses, los artesanos, trabajadores y pueblo común parecían seguir apegados a sus antiguos dioses y supersticiones.[9] Atón era un dios universal, creador de todas las cosas y anterior al mundo. Su culto no enraizó en el pueblo ya que incluso en la propia capital se han hallado estatuas de otros dioses erigidas en esa época.
Con el cambio religioso promovió también un cambio en los usos artísticos, por el que las representaciones humanas se tornaron más realistas, y se abandonaron las convenciones usadas hasta entonces, aunque volvieron a utilizarse después de la muerte de Ajenatón.

Durante los reinados de Amenhotep III y Thutmose IV, el clero de Amón había sido desplazado por el de Ra y se había introducido el culto a Atón, aunque como un dios secundario.
Su padre había protegido el culto solar, y fue deificado en vida. Ajenatón llevó al límite el sentido religioso de adoración del símbolo solar, convirtiendo a Atón en el dios personal del faraón y por ende, en el de todos y cada uno de sus súbditos. El décimo año de su reinado, Ajenatón ordenó borrar el nombre de Amón y su esposa
Mut de todos los monumentos, (hasta de los cartuchos con los nombres de todos los faraones, incluido el de su padre) y confiscar las tierras de los templos de otros dioses. Esto traía consigo una consecuencia económica: los beneficios materiales que disfrutaban los sacerdotes desaparecían, y las tierras asignadas a ellos y sus rentas revertían a la corona, dejando a los sacerdotes sin las inmensas riquezas que acumulaban cada año.

Esta consecuencia es la que hace dudar de que su reforma fuese únicamente de índole religiosa, dada la peligrosa influencia que el
clero de Amón había alcanzado en Egipto. Esta hipótesis se ve reforzada por el hecho de que no es cierto que se encerrase en Amarna abandonando totalmente el mundo, ya que mantuvo cierto interés en la política: si bien es cierto que la destrucción de su recuerdo no ha dejado muchos documentos de política interior, la correspondencia con otros reyes contemporáneos se ha guardado en los archivos de éstos, demostrando que se mantuvo activo, aunque posiblemente derivó muchas de sus obligaciones en sus colaboradores: La imagen de Ajenatón abandonando total o parcialmente su cargo debido a una religiosidad extrema y llevando a Egipto al declive (sobre todo en el exterior) ha ido perdiendo fuerza: Es claro que mantuvo el status quo en Canaan y Libia.

Además del aspecto religioso (intento de monoteísmo), el gobierno de Ajenatón intentó debilitar el poder de los diversos grupos sacerdotales a lo largo del Alto Egipto y Bajo Egipto, que habían acaparado grandes riquezas, el control de extensas propiedades y un gran poder político. Para esto se valió del monoteísmo y de la creación de una nueva capital, huyendo de la cercanía del templo de Amón.
Aunque efímera, la llamada «revolución amarniana» significó un periodo muy interesante en el arte egipcio, se pasó del
hieratismo monumental a un curioso y descarnado naturalismo en el cual se notan destellos de ternura (tal cual se aprecia en la estela que representa a Nefertiti con sus hijos pequeños, o en el famoso busto que representa a la célebre soberana). Tal naturalismo llega a lo descarnado hasta el punto que parece exceder el naturalismo aunque sin volver a las idealizaciones hieráticas, esto es patente en las pocas representaciones que de Ajenatón nos han llegado. Allí vemos a un personaje bastante deforme, tales deformidades han sido atribuidas a que posiblemente Ajenatón padeciera de una enfermedad genética y hereditaria llamada síndrome de Marfan.[10]


Ajenatón, Nefertiti y sus hijas, bajo Atón
En algunas tumbas de los funcionarios de Ajenatón, particularmente en la de Aya, se encontraron fragmentos del
Himno a Atón donde el propio faraón expresó los conceptos de la nueva religión, y es sorprendente su parecido con el salmo 104 de la Biblia. Dice así:
Eres tú quien desarrolla el embrión en la hembra,
tú quien crea la simiente en el varón,
tú quien da vida al hijo en el seno de la madre,
tú quien le mandas el consuelo que apacigua sus lágrimas,
tú, la nodriza de quien aún esté en el vientre materno,
tú el que no deja de dar aliento a la vida de cada criatura.
Cuando salen del seno materno para respirar, el día de su nacimiento,
tú abres al instante su boca y les das lo necesario.
(traducción de G. Fatás)

Bien poco se sabe de los últimos años del reinado de Ajenatón. Casi todas sus hijas murieron entre el año 14 y el 17, la reina madre Tiyi ya no estaba, y posiblemente la esposa secundaria Kiya había caído en desgracia. Por otro lado, Nefertiti seguía escalando posiciones y, convertida en corregente del rey, absorbía cada vez más poder. Y, a falta de una reina para los dos corregentes, Ajenatón se casó con sus hijas mayores y elevó a la primogénita, Meritatón, al rango de gran esposa real.
Ajenatón se preocupó más de las cuestiones religiosas que de la política. Durante su reinado fue asesinado
Rib-Adda, el rey de Biblos, a pesar de que el ejército egipcio acudió en su ayuda. Los hititas aliados con sus vecinos amorreos y babilonios aprovecharon esta ocasión para llegar hasta las mismas fronteras de Egipto, y todas las colonias sirias se perdieron.
Se desconocen las causas de la muerte de Ajenatón, pero si padecía del síndrome de Marfan, lo que explicaría sus características físicas y la prematura muerte de sus hijas, fue fruto de la enfermedad. Tras el fin de su reinado, Egipto volvió atrás en su política (se sospecha que pudo haber luchas internas, aunque no es seguro).
Su muerte no fue lamentada por la antigua clase dirigente. Nefertiti había cambiado su nombre por el de Anjjeperura-Nefertiti, y había accedido a la corregencia. Parece ser que al fallecer el rey volvió a cambiar a Anjjeperura-Semenejkara y reinó en solitario, durante un año como máximo.
La sucesión de Ajenatón fue problemática, teniéndose muy poca información de la misma, lo que indicaría una etapa de caos político. Su inmediato sucesor fue
Anjjeperura-Semenejkara, posiblemente la reina Nefertiti, que había cambiado su nombre por el de Anjjeperura-Nefertiti, y había accedido a la corregencia pocos años antes de la muerte del rey. Parece ser que al fallecer él, volvió a cambiar a Anjjeperura-Semenejkara y durante un año, como máximo, se vio por fin convertida en reina-faraón.
Después de su muerte, la corona pasó al joven rey
Tutanjatón, al parecer único hijo varón de Ajenatón y una esposa secundaria, Kiya, y casado con Anjesenpatón, la tercera hija de Ajenatón y Nefertiti. Tendría unos diez años, por lo que los funcionarios maquinaron para anular todas las reformas anteriores, de tal forma que a los cuatro o cinco años de reinado ya habían cambiado sus nombres por Tutanjamón y Anjesenamón: de adoradores de Atón a seguidores del dios Amón. La corte regresó a Tebas, rehabilitaron los templos de Karnak, se restableció el culto a los viejos dioses para conseguir el apoyo de la casta sacerdotal y trataron de encauzar la compleja política exterior, todo ello vigilado de cerca por Ay, su abuelo y sucesor.

Horemheb destruyó sistemáticamente todo lo relacionado con Ajenatón y su familia, incluyendo lo referente a Tutanjamón y Ay, para aparentar continuidad con Amenhotep III, por lo que no queda constancia de su enterramiento.
Sin embargo, tras descubrir la tumba
KV55, con un santuario en su interior dedicado a la reina Tiyi, la reina madre, y por los estudios realizados a la momia allí enterrada, que dieron como resultado que correspondían a un varón de unos 35 años, con el mismo grupo sanguíneo que Tutanjamón, supuesto hijo del faraón, y que tiene el cráneo proporcionalmente más grande que el cuerpo, guardando cierto parecido con las estatuas esculpidas durante su reinado; todo ello hace suponer que se trata de la tumba de Ajenatón.